Apuntes sobre la Filosofia de la Revelacion de F. W. J. Schelling
Apuntes sobre la Filosofia de la Revelacion de F. W. J. Schelling Para Schelling, el problema de Hegel es que concibe a Dios únicamente como una sustancia, no como espíritu (Geist). Pero no sólo eso, se da en el pensamiento hegeliano una autotransparencia del ser divino, alcanzable para la razón, que Schelling y luego Kierkegaard no concederán. «Según Hegel la religión revelada es la religión manifiesta: significa el desvelamiento total. En Schelling, al contrario, la revelación supone un fondo de oscuridad impenetrable, de majestad inaccesible», explica Emilio Brito, muy en la línea del texto de Tilliette.[60] Acordándose de Kierkegaard, precisa que, a diferencia del planteamiento hegeliano, la absoluta realidad del Dios de Schelling es irreductible a la idealidad. «Schelling elabora (como más tarde Kierkegaard) una dialéctica de la revelación y del recelo. Dios es extraño, oblicuo»,[61] no se deja atrapar en una fórmula, por racional que se quiera su realidad a priori.
La idea del recelo, del disfraz, hace de Dios un ironista supremo. Gracias a esa capacidad de mostrarse u ocultarse, nunca de acuerdo a una necesidad a priori, «la libertad soberana del Creador es salvaguardada».[62] Kierkegaard reproducirá este movimiento irónico, considerándose a sí mismo creador (con c minúscula), capacitado de determinarse más allá de la mostración, gracias a pseudónimos, equívocos y otras verdades no menos certeras.