Apuntes sobre la Filosofia de la Revelacion de F. W. J. Schelling
Apuntes sobre la Filosofia de la Revelacion de F. W. J. Schelling Schelling se remite seguidamente al ser por excelencia, Dios, de acuerdo a la definición medieval que considera en él la coincidencia de esencia y existencia. Esa es «la expresión del comienzo de la filosofía positiva» (23), que concibe la existencia de un «Dios viviente» (24), imposible de encerrar en un concepto, o siquiera en una idea apriorística de ser. Dios trasciende el ser de la mano de su posibilidad, su potencia de ser (el) Ser.
La esencia del ser de Dios se pone en juego desde una existencia que Kierkegaard comprenderá teológicamente a la luz de Cristo, encarnación de Dios que ofrece la posibilidad de reparar la escisión acontecida con la caída mítica. La absoluta libertad del Dios creador del mundo, origen de las potencias, se ofrece entonces al hombre.
Según plantea Kierkegaard en El concepto de la angustia, el hombre participa libremente de la causalidad pecaminosa, como si en efecto fuera responsable de la misma. El sujeto particular buscará una reparación espiritual desde la descompensación psicosomática (el desequilibrio de cuerpo y alma, que reseña en aquella obra y cuya síntesis trascendente es para Kierkegaard el espíritu), desde la vivencia de un afecto, la angustia, que lo ubica frente al abismo ofreciendo al mismo tiempo la posibilidad de dar aquel salto de la fe, la posibilidad de recuperar la unidad perdida.