Diario de un seductor
Diario de un seductor Mi querida Cordelia, quizás exige muchÃsimo más de lo que tu puedas imaginar, mucho, pero mucho más que adaptarte a vivir con él…
El compromiso es, desde luego, el más ridÃculo de todos los estados y situaciones ridÃculas. El matrimonio, por lo menos, tiene un sentido, aunque traiga aparejadas muchas molestias. Pero el compromiso es un invento que se debe únicamente al hombre y no honra, desde luego, a su inventor.
Eduard está furioso y lleno de amargura. Ahora se deja crecer la barba y, lo que es muy importante, ya abandonó su traje negro. Quiere hablar con Cordelia y descubrirle mi horrible engaño. ¡Seguro que será una impresionante escena ver a Eduard, sin afeitar, mal trajeado hablando a gritos con Cordelia! ¡Mientras la barba larga no logre hacerle; triunfar!…