Diario de un seductor
Diario de un seductor Cuando Cordelia haya aprendido en mi escuela lo que es amar y sepa «amarme», el compromiso tendrá que romperse o disolverse, como forma insuficiente de amor, y ella será mÃa. Otros, en cambio, se precipitan como locos hacia la meta del compromiso y se aferran a él con tenacidad y no tienen asà por delante otra perspectiva que un matrimonio aburrido por toda la eternidad. Cada cual actúa de acuerdo con sus gustos.
Todo está en el statu quo ante, pero me es imposible imaginar un novio más dichoso que yo, ni tampoco un avaro que haya encontrado monedas de oro más avaro que yo. Sólo el pensar que está en mi poder me embriaga. ¡Una femineidad pura, inocente, diáfana como el mar pero, al mismo tiempo, como el mar profunda y por completo ignora del amor! Sin embargo, ahora tendrá que aprender cual es su poder.
Como una hija de reyes que desde una choca es conducida al trono de sus padres, ella debe entrar en el reino que le pertenece y que es también su verdadera patria. Y esto va a suceder por mà y gracias a mÃ: cuando aprenda lo que es el amor, aprenderá también a amarme. Cuando haya conocido todo el valor del amor, se volverá a mà para ornarme y cuando el corazón le diga que todo le ha sido revelado por mÃ, me amará doblemente.