Temor y temblor
Temor y temblor La alternativa que se nos presenta es la siguiente: o bien corremos un velo sobre la historia de Abraham, o bien aprendemos a espantarnos ante la inaudita paradoja que da sentido a su vida, con lo que estaremos en grado de comprender que nuestra época, lo mismo que cualquier otra, puede ser feliz si posee la fe. Si Abraham no es un don nadie, ni un exhibicionista, ni pura apariencia, nunca podrá ser culpable el hombre que lo imite, pero será preciso mostrarle la grandeza de lo que Abraham llevó a término, para que por sí mismo pueda juzgar si posee la vocación y el valor requeridos para afrontar la prueba. La cómica contradicción en que cae la exposición del predicador, resulta de presentar a Abraham como un personaje insignificante, pretendiendo al mismo tiempo que se le imite.