El gato que andaba solo
El gato que andaba solo Esa noche, mi bien amado, cenaron cordero salvaje asado sobre las piedras calientes y sazonado con ajo y pimienta silvestres, y pato salvaje con arroz, alholva y coriandro silvestres, y tuétano de buey salvaje, y cerezas y granadillas silvestres. Luego el Hombre se fue a dormir frente al fuego, más feliz que nunca, pero la Mujer se sentó a cepillarse el pelo. Cogió un hueso de cordero —la grande y gruesa paletilla— y contempló las asombrosas marcas que en él habÃa, y entonces arrojó más leña al fuego e hizo un conjuro, el primer conjuro cantado del mundo.
Fuera, en las húmedas selvas, los animales salvajes se reunieron para ver el resplandor de la hoguera que se divisaba a lo lejos, y se preguntaron qué significarÃa aquello.
Caballo Salvaje dio una coz en el suelo y dijo: «Oh, amigos y enemigos mÃos. ¿Por qué el Hombre y la Mujer han encendido esa gran luz en esa enorme cueva, y en qué nos perjudicará a nosotros?».
Perro Salvaje levantó la nariz, olfateó los efluvios del cordero asado y dijo:
—Iré a investigar y volveré para informaros, porque creo que es algo bueno. Gato, acompáñame.
—¡Ni hablar! —replicó el Gato—. Soy el Gato que anda solo, y lo mismo me da un lugar que otro. No pienso ir.
