El Libro de la selva
El Libro de la selva Hasta aquel año, Mowgli había disfrutado siempre del cambio de las estaciones. Generalmente él era el primero que descubría las nuevas flores en lo más hondo del bosque y la primera banda de nubes primaverales. Entonces su voz se podía oír en todos los rincones a la luz de las estrellas. Como todo su pueblo, la primavera era la estación que él escogía para hacer sus escapadas, alejándose treinta o cuarenta o cincuenta millas entre el anochecer y el amanecer, por el simple placer de correr recibiendo el aire tibio, para regresar jadeando y riendo, cubierto con extrañas flores. Los cuatro no lo acompañaban en estas correrías, sino que se iban a cantar sus canciones con otros lobos. El Pueblo de la Selva está muy ocupado en primavera y Mowgli los podía escuchar gruñendo, chillando o silbando, según su especie. Sus voces entonces eran diferentes a las del resto de año, y esta es una de las razones por las que a la primavera en la selva se le llama la Estación de la Nueva Palabra.