El Libro de la selva

El Libro de la selva

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Darzee y su mujer se metieron en el nido sin contestar, porque de la hierba espesa que había bajo el arbusto salió un suave silbido, un sonido frío y terrible que hizo saltar hacia atrás dos pies a Rikki-tikki, y lentamente surgió la cabeza y la capucha9 desplegada de la enorme cobra negra de cinco pies de largo. Levantó un tercio de su cuerpo del suelo y se quedó balanceándose, mirando a Rikki con sus ojos fijos, pero inexpresivos.

—¿Que quién es Naja? —preguntó—. Yo soy Naja. El gran dios Brahma10 puso su marca sobre toda nuestra raza cuando la primera cobra extendió la capucha de su cabeza para protegerle del sol mientras dormía. ¡Mírame y tiembla de miedo!

Ensanchó su capucha más que nunca y Rikki-tikki vio las marcas de los anteojos en la parte de atrás, semejantes a la hembra de un corchete11. Durante un instante se asustó, pues nunca había visto antes a una cobra; su madre lo había alimentado de cobras muertas y él sabía que todo lo que tiene que hacer una mangosta adulta es luchar y comer serpientes. Naja lo sabía también y en lo más profundo de su frío corazón sintió miedo.

—Bueno —dijo Rikki-tikki y su cola volvió a hincharse—, con marcas o sin marcas, ¿tú crees que es justo que te comas las crías que se caen de un nido?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker