El Libro de la selva
El Libro de la selva —Escúchame, cachorro de hombre —dijo el oso y su voz resonó como un trueno en la noche calurosa—. Te he enseñado la Ley de la Selva y todo lo que se refiere a los pueblos de la jungla, excepto a los monos de los árboles. Ellos viven como marginados; no tienen lengua propia, lo único que hacen es chillar y espiar desde las ramas. Se creen muy importantes, pero nosotros los despreciamos. No bebemos donde ellos beben, ni cazamos donde ellos cazan, ni tenemos relación con ellos. El Pueblo de los Monos está prohibido para el Pueblo de la Selva. ¿Me has oÃdo alguna vez hablar de ellos hasta hoy?
—No —dijo Mowgli muy bajito, pues la selva se habÃa quedado en silencio.
—El Pueblo de la Selva los ha alejado de su boca y de su mente, pues son maliciosos, sucios, desvergonzados y desean que todo el mundo esté pendiente de ellos. Pero nosotros no les hacemos caso, ni siquiera cuando nos arrojan palos y excrementos.