Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Y es cosa muy resabida
Que, para tales acciones,
Siempre hay sobradas razones.
Hermosa, joven y rica,
Muchos jóvenes ansiaban
Coger a la pobre chica
Un no sé qué, que anhelaban,
Y que ella había prometido
Al tendero consabido.
Tal fue su gusto. Es verdad
—Pues todo decirse debe —
Que la agraciada beldad
Vio en el hombre de la plebe
Un mozo guapo, cumplido,
Y de cuerpo muy fornido.
Y no hay dama que con calma
Tales tesoros desdeñe,
Pues por una que amor prefle
Entrándole por el alma,
A ciento causa sonrojos
Entrándoles por los ojos.
La doncella, que era ducha,
Hacía a Simplón mil monadas;
Muchas eran las miradas,
Y la coquetería mucha;
Había sonrisas y guiños,
Descotes en los corpiños,