Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Si, como lo pienso, amigo,
Ni aun por arte del demonio
Me obtenéis en matrimonio.
Me queréis y no querréis
Mis flacos hacez palmarios;
Sabéis, además, sabéis
Que me pretenden ya varios,
Y que mi padre me tiene
Casi dada, a quien conviene.
Pero, os juro y prometo
Que, sea duque, sea barón,
Mi predilecto Simplón
Verá su deseo completo,
Y en la amorosa palestra,
Mi ansiada flor, será vuestra».
Dióla gracias el tendero;
Transcurrió así una semana,
Y cierto día, de mañana,
Se presentó el caballero,
Señor de gran valimiento,
A pedirla en casamiento.
«No me paro, ni discurro,
Dijo ella, si es buen partido,
Pero sí tengo entendido
Que no ve tres sobre un burro,
Y así no verá, en verdad,
Qué es de mi virginidad».