Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Prometieron a la bella,
Se arregló la casa toda,
Pero la astuta doncella
Aguardó al día de la boda,
Temiendo cierto accidente,
Mal de más de una inocente.
A la iglesia la llevaron
Todavía con virgo intacto,
Con hachones los casaron,
Y el novio —¿quién no es exacto
cuando espera una doncella?
Quiso irse a acostar con ella.
Mas era la joven tierna,
Sencilla, afable, graciosa,
Y entre imperiosa y mimosa,
Supo obtener que su pierna
Viese sólo, y complaciente
Esperase al día siguiente.
Ya la hora se aproximaba
En que la aurora se peina;
La novia vestida estaba
Cual puede estarlo una reina:
Sedas, encajes, brillantes,
Finas medias, ricos guantes.
Esto la dio, por tomarla,
El gran señor de levita;
Simplón, para desvirgarla,