Fabulas libertinas
Fabulas libertinas «¿Y asà también? —Sà tal. Es de la ciencia».
Inés tiene paciencia.
El ingenio con tacto y con acierto
Sigue avanzando, pues Inés aguanta,
Y tanto se adelanta
Que a la fin y a la postre llega al puerto.
A Inesita la cosa daba risa,
Y el monje, con recato,
Repitió la lección a poco rato;
Y viendo a la doncella tan sumisa,
Procedió a la tercera, ardiente y vivo,
Que era el buen padre muy caritativo.
«Decidme, Inés, ¿qué os parece el juego?
—El ingenio nos viene luego, luego,
Dice la bella. Pero, y ¿si se fuese?
—Si aqueso sucediese,
Otro nuevo secreto buscarÃa.
—No busquéis, Reverendo, todavÃa,
Hasta que este apuremos.
—Bueno, comenzaremos».
Y comenzó como lo dijo el fraile
A quien gustaba el baile.
En fin, tras de lección tan positiva,
Salió Inés de la celda, pensativa.
¡Ya pensativa Inés! ¡Ya reflexiona!
La que tan sólo a hilar estaba pronta,