Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Al pronto, hizo el pudor que se alejara,
Pero luego hizo amor que adelantara;
El escrúpulo vino de seguida
Y la agitó de nuevo con violencia,
Que Ana tenía conciencia;
Mas ¿hay poder alguno que en la vida
Vencer pueda al deseo,
Cuando procura dúlcido recreo?
Alguna resistencia hizo la bella;
Al cabo, examinando su querella,
No creyendo posible, en su ignorancia,
Pecar a ochenta pasos de distancia,
Sentose sobre el musgo, y diligente,
Ya seria, ya riente,
Miró con gran ardor y gran constancia.
¿No habéis visto copiar algún modelo?
Se coloca desnuda una criatura,
Adán o Eva, es igual, alto del suelo,
Tomando para el caso una postura,
Y con el arte que su mano acopia,
Los pintores atentos, sacan copia.
De esta manera, Anita, en su memoria,
Aunque no era en dibujos entendida,
Sacó copia también, muy parecida.
Según dice la historia,
Cuando el mancebo Juan salió del agua,
Estando cerca de ella el enemigo,