Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Mas para que la gracia sea cumplida,
Prepáralo en tu casa, si te place,
Pues tengo ahora nueva cocinera,
Que no sabe muy bien lo que se hace,
Y echar esto a perder lástima fuera.
Tan luego esté guisado,
Me lo traerás aquÃ.
—Por descontado».
Poco a poco los curas van llegando;
Hay grandes reverencias y saludos,
Y poco a poco, con deleite hablando,
A la vasta bodega van bajando,
Y se agitan ruidosos los embudos,
Vertiendo de continuo
En claras copas delicioso vino.
La bulliciosa plática, no cesa
Por sentarse a la mesa,
Esto se hace todos los meses. (Nota de La Fontaine).
Y serÃa largo y por demás prolijo
Deciros todo lo que allà se dijo.
Sirvió el ama la sopa y el asado,
Los platillos de dulce sirvió el ama,
Sirvió la fruta, el ponche azucarado
Cerró la marcha con su alegre llama,
Pero, el sollo no vino, aquel pimpollo
No pareció en la mesa; no hubo sollo.