Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Juan a quien Ana el caso confiara,
La impidió que a Don Lucas lo llevara,
Pues tenía sus razones.
Estaban para dar las oraciones,
Cuando Don Lucas presentose a Ana;
La trató de infeliz, de tonta y vana,
Por tan bestial engaño,
Por engaño tan torpe y alevoso,
Y la echó en cara, lívido y furioso,
La aventura del baño.
Y así le dijo Anita,
Con pérfida y taimada sonrisita:
«Fue mera casualidad,
Padre mío, pues he creído,
Y perdonadme si insisto,
Ya que digo la verdad,
Que en este trance ocurrido,
Era igual haberlo visto,
Padre, que haberlo comido».