Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Si tanto place de verdad la copia,
Que la mente de asombro deja muda,
¡Cuánto no ha de gustar verla desnuda!
Siempre que puede mi razón la acopia,
Y, vertida en mis cuentos, siempre veo
Que es manantial de júbilo y recreo.
Fingir conviene el nombre verdadero,
Y todo lo demás puede contarse,
Y en todos sus detalles relatarse;
El nombre ha de quedar en el tintero,
Pues que callarlo es un deber, en suma.
Así en esta ocasión hará mi pluma.
Cerca del Mans, que es tierra de sapiencia,
De normandos la flor más petulante,
Una moza gentil tuvo un amante
De gallarda presencia,
Tan fresco que el mirarlo daba gozo,
Y tan joven que apenas tenía bozo.
Era rica y hermosa la doncella,
Por soberbio partido se tenía,
Y todo el Mans corría
A ofrecer ambas manos a la bella.
Pena vana, pues su corazoncito
Ardía por el citado jovencito.
Sólo los padres, por manías de viejos,
De otro hablaban, enjuto y pelilargo.
