Fabulas libertinas
Fabulas libertinas En su unión se alejó;
Celio, sin calma
Llevaba herida el alma,
Y vano es el correr, el huir es vano
Cuando siguen al hombre los amores,
Que sus tiros traidores
Alcanzan siempre al corazón humano.
Fue Celio con su príncipe discreto,
Pero a la reina, supo enamorarla,
Y creyendo calmarla,
Del mal, el rey la reveló el secreto.
¡Infeliz! ¿por ventura no sabía
Que aqueste bestial hecho,
Agradar a una reina no podía?
¿Que aún estando gozosa,
En el dulce misterio de su pecho,
Exige su pudor que esté furiosa?
El furor fue esta vez muy verdadero,
Y tan violenta fue su destemplanza,
Que con acento fiero
Juró tomar venganza.
Necesario sería que mujer fueras
Lector gentil, pues sólo así pudieras
Comprender el encono
De esta mitad del candefiano trono.
¡Ver un simple mortal las tan preciadas
Dotes para los dioses reservadas!