Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Ofrecedles, al paso, agua bendita.
Si a alguna gusta el paje,
No tardará en mandaros un mensaje,
Pues sabrá descubrir vuestra morada,
Aunque sólo de Dios sea conocida;
Una dueña, en el arte consumada,
Os fijará una cita bendecida.
No perdáis tiempo en nada.
Nada, es mucho decir, exceptúo algo,
Pues bueno es preveniros,
Y conviene deciros
Que aquí se aprecia en lo que corre a un galgo.
En Francia, los recreos son deliciosos,
Pero aquí los momentos son preciosos;
Las romanas van rectas al asunto».
Y el otro: «Qué me place, pues os digo
Que soy muy bueno para el lance, amigo,
Y nadie me aventaja en este punto».
Aunque con cara seria,
Y aunque no era gascón, ni por el nombre,
Tal vez mentía, pues casi siempre el hombre
Miente en esta materia.
No mintió del doctor el axioma.
Fue el joven a una iglesia donde iba
La nata y flor de Roma,
Que no es caso que ahora aquí describa;
Gracias con atractivo sobrehumano,