Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Venus con sortilegios peregrinos;
En lenguaje cristiano,
Angeles femeninos.
Bajo el velo brillaba la pupila;
Cerca de cada puerta había una pila,
Y el mozo escogió una
Que juzgó favorable a su fortuna.
No hubo cara gentil ni labios rojos,
Que no mirase con amantes ojos,
Haciendo muy devota reverencia
Cuando el agua ofrecía.
Hubo un ángel, al fin, en la asistencia,
Que la aceptó con suma gallardía,
Y se dijo el mocito:
«Ya cayó la infeliz en el garlito».
Fue a su casa, llegó a poco la vieja,
Le dio una cita a la que fue con maña.
¿Es preciso contaros la campana
De la dulce pareja?
Era ella de magnífica hermosura,
El buen mozo y amable,
Dicen que hicieron más de una locura,
Y el pasatiempo fue muy agradable.
El joven al doctor puso al corriente,
Que discreción francesa es un delirio,
Y en suma, es un martirio,
El no poder decir lo que se siente.