Fabulas libertinas
Fabulas libertinas De su torpe conducta deshonesta;
La familia ahogó por la criatura,
Y dio al esposo colosal somanta:
Ella, en todo una santa,
Él, en todo un demonio.
Y en suma, que te cuadre o no te cuadre,
Lector, el santo padre
Acabó por romper el matrimonio.
Y la dama, siguiendo su fortuna,
Se fue al convento de San Media Luna[6].
En donde tomó el velo,
Desplegando en servirlo un grande celo.