Fabulas libertinas
Fabulas libertinas ¡Con poco ardor celebraréis su vuelta!…
Tuvo la vieja un pico tan maldito,
Y fue tal su reclamo,
Que se vino a dudar sólo del amo,
Y de las maravillas del perrito.
Los hicieron subir, para mostrarse.
Aún estaba en el lecho la señora,
Que nunca el universo tuvo aurora
Más tarda en levantarse.
Probó el mancebo que, a pesar del manto
Sabía hablar a una dama más que a un santo;
Y Florinda, que ya nada recela,
Y ve del mozo la belleza rara,
Le dice: «Por mi fe, no tenéis cara
De ir hacia Compostela!».
Para llegar al fin apetecido,
Entra el perrito en liza
Y baila por Florinda y la nodriza,
Más ¡ay! no baila, no, por el marido!
No es todo; se sacude, y al momento
Ruedan las perlas sobre el pavimento,
La nodriza las coge, la criada
Las ensarta con mano delicada,
Y el dulce peregrino
Forma con ellas delicioso lazo
Que pasa a un blanco brazo
Tratándolo de ebúrneo y de divino.