Jettatore
Jettatore DON RUFO.— Lo que tiene es que su gusto es cantar acompañao… ¡y algunas veces suele quedarse cantando solo! (Aparte). ¡Hum! ¡Te voy a dar Pedro Flores!
DON LUCAS.— No comprendo…
DON RUFO.— Conque no comprende, ¿eh? ¡Está bueno! Se creerá usted, amigo, que nos hemos criado boliando pajaritos…
DON LUCAS.— Pero…
LEONOR.— (A Rufo). Lo que es usted no se queda atrás tampoco. Me dicen que tiene temporada en el Politeama y que no falta ninguna noche.
DON RUFO.— SÃ, hijita… suelo ir algunas veces… ¡para dar lástima!
DON LUCAS.— (Aparte). Hay que domesticar a este guaso… ¿Si serán susceptibles a la sugestión estas naturalezas medio salvajes? (Se levanta y clava la vista en don Rufo).
LEONOR.— (A su espalda). Y, ¿qué le parece la compañÃa? ¿Es buena?
DON RUFO.— Bastante buena. ¡Sobre todo las coristas! ¡Qué bien cantan esas mujeres! (Risas).
DOÑA CAMILA.— ¡Vaya una ocurrencia! ¡Tan luego las coristas llamarle la atención!
DON RUFO.— Es que me ha dicho una persona entendida que es muy difÃcil llevar el compás juntas y cantar asà en montón. La que canta sola no tiene que preocuparse más que de ella… ¡Mire qué gracia!