Wen-tzu
Wen-tzu Si la extravagancia y el exceso se vieran como algo destructivo para el individuo, se considerarÃan mucho más destructivos para la sociedad y la naturaleza. Se creÃa que la codicia era la fuerza motivadora que se halla detrás de la explotación y la destrucción del entorno y de sus habitantes, incluidas las personas presas del frenesÃ.
Los gobiernos de las épocas degeneradas extraÃan los minerales de las montañas, tomaban metales y gemas, partÃan y pulÃan conchas, fundÃan bronce y hierro; asà pues, nada florecÃa. AbrÃan los vientres de los animales preñados, quemaban los prados, volcaban los nidos y rompÃan los huevos; asÃ, los fénix no alzaban el vuelo y los unicornios no vagaban libremente. Cortaban los árboles y construÃan edificios, quemaban los bosques para los campos, sobrepescaban en los lagos hasta el agotamiento.
Esta voraz rapacidad hacia la naturaleza, asà descrita, no podÃa sino extender su influencia en las relaciones entre los seres humanos que competÃan por la parte del león, y entre quienes luchaban por las migajas y desperdicios de esa lucha. La esclavización paulatina de la humanidad y de la naturaleza hasta llegar a una planificación voluntaria queda descrita vÃvidamente en el Wen-tzu con términos calculados para suscitar la autorreflexión del lector de cualquier edad.