Figaro
Figaro Quod scripsi, scripsi, dijo un antiguo y famoso magistrado. He aquà otra de las ventajas de un artÃculo en blanco; y si hay quien culpe todavÃa de poco carácter a la Revista, desafiamos por esta vez al Siglo a que tenga más que nosotros. No dirá por esta vez quod scripsi, scripsi. En tiempo en que es tan de primera necesidad no contradecirse nunca, he aquà otra ventaja de los escritores en blanco. Ni se crea que es fácil tampoco sobresalir en este género: yo confieso en verdad que, si es cierto aquello de que principio quieren las cosas, al ponerme a escribir un artÃculo en blanco, no sabrÃa por dónde empezar, y en cuanto a lo de prohibirlos, confieso que me habÃa de ver apurado todavÃa.
¡El Siglo es más grande que los hombres! he aquà una verdad que ha echado por tierra el tiempo. Nosotros, en realidad, al condolernos sinceramente de la suerte de nuestro colega, inferimos: o es el siglo más chico de lo que habÃamos pensado, o no es este siglo que alcanzamos el que habÃamos menester.