El diario de Tita
El diario de Tita No entiendo nada. ¿Cómo pudo hacerme esto? ¿Cómo pudo cambiarme por mi hermana en un instante?
No sé qué sentir. Solo sé que en este momento todo en mà se ha roto.
Pedro vino hoy a buscarme a la cocina. No sé de dónde saqué fuerzas para levantar la vista y verlo de frente.
—Lo hice por ti, Tita —dijo en voz baja—. Era la única manera de estar cerca de ti.
No supe qué decir. Porque, aunque sus palabras sonaban a promesa, yo solo sentÃa rabia y tristeza. ¿Cómo iba a soportar verlo todos los dÃas al lado de Rosaura, llamándola esposa?
Quise llorar. Pero no lo hice. No frente a él.
Cuando se fue, Nacha me abrazó.
—No dejes que te quiten lo que amas, mi niña —susurró.
No sé cómo hacerlo. No sé si tengo fuerzas para luchar.
Hoy es la boda de Pedro y Rosaura. He pasado la mañana entera preparando el pastel. No quiero llorar, no quiero dejar que Mamá Elena vea mi dolor. Pero cada golpe a la masa, cada batida de huevos y cada gramo de azúcar llevan mi tristeza dentro.
Nacha me ayudó con la mezcla. Me miró con compasión y solo dijo:
