El diario de Tita
El diario de Tita —Tu amor está en este pastel. Veamos qué pasa cuando lo prueben.
No entendà sus palabras hasta que la fiesta comenzó. Cuando los invitados comieron el pastel, uno por uno comenzaron a llorar. Algunos sollozaban sin control, otros gemÃan de nostalgia, y unos cuantos salieron corriendo para vomitar.
Fue entonces cuando entendÃ: mis lágrimas, mi amor, mi desesperación… todo estaba ahÃ, en cada bocado.
Pedro también lo probó. Y cuando nuestras miradas se encontraron, supe que lo habÃa sentido.
Mamá Elena me miró con sospecha, pero no dijo nada.
Solo espero que no haya visto lo que Pedro y yo sabemos.
Lo que sentimos aún vive.
Querido diario:
Desde la boda de Pedro y Rosaura, Mamá Elena no deja de vigilarme. Su mirada pesa sobre mà como un yugo, como si supiera que algo dentro de mà sigue ardiendo. No me deja salir de la cocina, ni hablar con Pedro más de lo necesario. Pero no puede evitar que nuestros ojos se busquen.
