El arco iris
El arco iris Lydia estaba embarazada, y una vez más el silencio y la distancia vinieron a separarlos. Ella no querÃa nada de Brangwen, ni sus secretos ni su cacerÃa: lo destituyó, lo desterró. Él bullÃa de ira contra la mujer menuda de la boca fea que no querÃa saber nada de él. A veces, desataba su rabia contra Lydia, pero ella no lloraba. Se revolvÃa contra él, como un tigre, y los dos peleaban.
Brangwen tenÃa que aprender a dominarse una vez más, y lo aborrecÃa, tanto como la aborrecÃa a ella por no estar presente para él. En estos momentos se iba, a cualquier parte.
Sin embargo, un instinto de gratitud, sumado a la certeza de que Lydia volverÃa a acogerlo, de que más adelante estarÃa disponible para él, impedÃa a Brangwen alejarse demasiado. TenÃa la prudencia de no ir demasiado lejos. SabÃa que Lydia podÃa llegar a olvidarlo por completo, alejarse de él cada vez más, hasta perderse por completo. Brangwen tenÃa la suficiente sensatez, la premonición suficiente para percatarse de esto y obrar en consecuencia. Porque no querÃa perderla: no querÃa que ella se alejara.