El arco iris
El arco iris –Por nada en particular –contestó, y empezó a llenar su pipa, mecánicamente.
–¿Por qué te vas tan a menudo? –dijo Lydia.
–Porque tú no me quieres –contestó él.
–Eres tú quien ya no quiere estar conmigo.
Estas palabras sobresaltaron a Brangwen. ¿Cómo sabía ella esta verdad? Él creía que era su secreto.
–Sí –dijo.
–Quieres algo más –dijo Lydia.
Brangwen no contestó. ¿Quería eso?, se preguntó.
–No deberías necesitar tanta atención –continuó ella–. Ya no eres un niño.
–No soy quejoso –dijo él. Pero sabía que sí lo era.
–No te basta con lo que tienes –dijo ella.
–¿No me basta?
–No te basta conmigo. Pero ¿hasta qué punto me conoces? ¿Qué haces para que yo te quiera?
Brangwen se quedó atónito.
–Nunca he dicho que no me bastara contigo –respondió–. No sabía que quisieras quererme. ¿Qué quieres?
–Ya no haces nada para que las cosas vayan bien entre nosotros, no pones interés. No haces nada para que te quiera.