El arco iris
El arco iris Brangwen no conocía a su mujer un poco mejor, de una manera más exacta, ahora que la conocía completamente. Polonia, el primer marido de Lydia, la guerra: Brangwen no entendía mejor ninguna de estas cosas. No entendía su carácter extranjero, mitad alemán, mitad polaco, ni su lengua extranjera. Sin embargo, conocía a Lydia, conocía lo que ella significaba sin necesidad de entenderlo. Lo que Lydia pudiera decir, cómo hablara, eran gestos ciegos. En su fuero interno, ella andaba con paso firme y claro, y Brangwen la conocía, la saludaba, estaba a su lado. ¿Qué era la memoria, a fin de cuentas, sino una lista de posibilidades que nunca llegaban a materializarse? ¿Qué era Paul Lensky para ella sino una posibilidad no materializada, cuya realidad y materialización recaían sobre él? ¿Qué importancia tenía que Anna Lensky fuera hija de Lydia y de Paul? Dios era el padre y la madre de la niña, había pasado entre el matrimonio sin darse a conocer plenamente para ellos.
Ahora, Dios se manifestaba ante Tom y a Lydia Brangwen, porque estaban unidos. Cuando sus manos se entrelazaron por fin, la casa quedó completa y el Señor instaló en ella Su morada. Y la pareja estaba feliz.