El arco iris
El arco iris Por eso Anna solo se encontraba a gusto en casa, donde el sentido común y la excelente relación entre sus padres ofrecían un grado de libertad superior al que encontraba fuera. ¿Dónde, fuera de la granja, podía encontrar esa dignidad tolerante con que se había criado? Sus padres no prestaban atención a las críticas ni se dejaban rebajar por nadie. Tenía la sensación de que la gente que conocía la envidiaba por el mero hecho de existir. Y también de que la menospreciaban. Anna no estaba en absoluto dispuesta a relacionarse con gente así. Dependía de su madre y de su padre. Y al mismo tiempo, quería salir de allí.