El arco iris
El arco iris Por fin logró tranquilizarse y se sentó, con expresión remilgada y pura, blanca, sonrosada y fría como una rosa de invierno, las manos enfundadas en seda y recogidas en el regazo, los ojos oscuros y la mirada perdida, abstraída en una especie de ensoñación, ajena a todo.