El arco iris
El arco iris Después de ir al instituto, cuando quería ser una señorita, Anna quiso hacer realidad cierto ideal misterioso, siempre escuchaba el sermón con mucha atención, en busca de señales. Por algún tiempo le bastó con esto. El vicario le indicaba la manera de ser buena en tal o cual cosa. Anna salía de la iglesia con la sensación de que su fin más elevado era cumplir estos mandamientos.
Pero enseguida empezó a aburrirse. Pronto perdió el interés en ser buena. Su espíritu buscaba algo, algo que no era simplemente ser buena y esforzarse todo lo posible. No, ella quería algo distinto: algo que no fuera una obligación impuesta. Todo parecía pura cuestión de obligación social, el impulso no surgía de sí misma. Le hablaban de su alma, pero por alguna razón nunca lograban despertar su alma o la participación de su alma. Por el momento, su alma seguía sin intervenir en absoluto.
Así, aunque le tenía cariño al vicario, el señor Loverseed, y la iglesia de Cossethay le inspiraba una especie de sentimiento protector, aunque siempre quería colaborar y defenderla, en realidad la iglesia contaba muy poco en la vida de Anna.