El arco iris
El arco iris Anna había empezado a sentirse culpable cuando su marido se fue de casa. Se apresuró a preparar el té, con la esperanza de que volviera pronto. Hizo unas tostadas y puso la mesa. Pero Will no volvía. Lloró, de humillación y desengaño. ¿Por qué se había marchado? ¿Por qué no regresaba? ¿Por qué estaban enzarzados en aquella batalla? Ella lo quería… Lo quería… ¿Por qué no era él más amable con ella, más cariñoso?
Esperó con angustia… Luego, su ánimo se endureció. Will desapareció de sus pensamientos. Pensó, indignada, qué derecho tenía a inmiscuirse en que ella cosiera. Indignada, se negó a reconocerle el derecho a inmiscuirse en cualquiera de sus asuntos. No estaba dispuesta a consentirlo. ¿No era ella la misma de siempre, y él el extraño?