El arco iris
El arco iris –Cada vez es más maravilloso –aseguró ella, con una voz alegre e infantil, recordando su temor, que aún no habÃa superado del todo.
Y asà siguieron dÃa tras dÃa, pasando del amor al conflicto. Un dÃa parecÃa que todo estaba hecho añicos, la vida destrozada, en ruinas, desolada, aniquilada. Al dÃa siguiente todo volvÃa a ser maravilloso, simplemente maravilloso. Un dÃa, Anna creÃa que la mera presencia de Will iba a volverla loca, le repugnaba el ruido que hacÃa al beber. Al dÃa siguiente, sus andares le parecÃan adorables, se deleitaba en sus movimientos: Will era el sol, la luna y las estrellas al mismo tiempo.
Sin embargo, esta falta de estabilidad terminó por inquietar a Anna. Cuando regresaban las horas perfectas, su corazón no olvidaba que serÃan efÃmeras. Estaba intranquila. La seguridad, la seguridad, la seguridad interior, la confianza en la eternidad del amor: eso era lo que ella querÃa. Y no lo alcanzaba. SabÃa que Will tampoco lo habÃa alcanzado.
A pesar de todo, el mundo era maravilloso, y Anna pasaba la mayor parte del tiempo perdida en esta maravilla. Incluso su sufrimiento era maravilloso para ella.