El arco iris
El arco iris Más grave fue que Anna pronto empezara a combatir los sentimientos más profundos de Will. Lo que él pensara de la vida, de la sociedad y de la especie humana no tenÃa demasiada importancia para ella: era tan recto que llegaba a ser insignificante. Y, una vez más, Will se sintió desollado. Anna emitÃa sus juicios sin tener en cuenta la opinión de Will. Aun asÃ, a la larga, él terminaba por aceptar los juicios de su mujer, descubriéndolos como si fueran propios. El problema de fondo no era éste. La honda raÃz de su mutua hostilidad residÃa en que Anna se burlara de su alma. Aunque Will era poco elocuente y torpe en lo intelectual, se aferraba con pasión a ciertas cosas. SentÃa fascinación por la Iglesia. Si Anna intentaba arrebatarle lo que creÃa, pronto se desataba en ambos una ira ciega.