El arco iris
El arco iris –Que vamos a tener un hijo –sollozó–. Y él no me ha permitido decÃrselo, nunca, nunca, ni una sola vez. Cada vez que me he acercado, se ha portado conmigo de un modo horroroso, y yo querÃa decÃrselo, querÃa decÃrselo. Pero él no me deja… Es muy cruel conmigo.
Sollozó como si fuera a estallarle el corazón. Su madre se acercó a consolarla, la abrazó y la estrechó contra su pecho. Su padre siguió sentado, con el ceño fruncido y mucho más pálido de lo normal. TenÃa el corazón a punto de estallar de odio a su sobrino.
AsÃ, una vez concluido el relato entre sollozos, administrado el consuelo y terminado el té, cuando todos recuperaron un poco la calma, nadie esperaba de buen grado la llegada de Will Brangwen.
Mandaron a Tilly que estuviera atenta. Los que estaban sentados a la mesa oyeron su voz estridente.
–Entra, Will. Anna está aquÃ.
El joven entró pasados unos momentos.
–¿Te quedas aqu� –preguntó a su mujer, con su voz dura y áspera.
ParecÃa un cuchillo destructor. Anna se estremeció y se le saltaron las lágrimas.
–Siéntate –dijo Tom Brangwen–, no tengas tanta prisa.