El arco iris
El arco iris Lo comprendió todo, y así llegó a una pausa de importancia capital, una pausa en su veloz carrera, una interrupción de su vida, en la que se encontró perdida.
Entonces se rebeló violentamente y se enfrentó a él. No podía hacerle eso: era una monstruosidad. ¿Qué espantoso dominio quería ejercer sobre su cuerpo? ¿Por qué quería arrastrarla y aniquilar su espíritu? ¿Por qué quería negar su espíritu? ¿Por qué la negaba espiritualmente, la consideraba únicamente un cuerpo? Y ¿quién era él para reclamar su esqueleto?
Una oscuridad inmensa y atroz: eso representaba Will para ella.
–¿Qué estás haciendo conmigo? –gritó–. ¿Qué brutalidad me estás haciendo? Me agobias, no me dejas dormir, no me dejas vivir. En cada instante de tu vida me estás haciendo algo, algo horroroso, que me destruye. Hay algo horroroso dentro de ti, algo oscuro y atroz en tu voluntad. ¿Qué quieres de mí? ¿Qué quieres hacer conmigo?
La sangre de Will se volvió negra, poderosa y corrosiva al oír estas palabras. Un odio negro y ciego se apoderó de él. Estaba en un infierno muy negro, del que no podía escapar.