El arco iris

El arco iris

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y él se acostaba, fustigado, fustigado en el alma casi hasta morir, pero inamovible. Agonizaba de sufrimiento, arrojado a la irrealidad, como un hombre lanzado por la borda y obligado a nadar hasta ahogarse, porque no hay asidero, no hay nada más que un mar ancho y embravecido.

Will apenas conciliaba ese sueño superficial del fino velo que cubre el pensamiento. Eso no era dormir. Estaba despierto y no lo estaba. No podía estar solo. Necesitaba abrazar a Anna. No soportaba el vacío en su pecho y su vientre, donde antes estaba ella. No podía soportarlo. Se sentía flotar en el espacio, aferrado a su voluntad. Si relajaba su voluntad, caería, caería en el espacio infinito, en el pozo sin fondo, nunca terminaría de caer, despojado de voluntad, indefenso, inexistente, caería hasta la extinción, caería hasta que el fuego del rozamiento lo hubiera calcinado, como cae una estrella, y después, nada, nada, absolutamente nada.

Se despertaba, irreal y gris, por la mañana. Y Anna parecía otra vez cariñosa, como si en parte quisiera hacer las paces.

–He dormido bien –decía, con su alegría ligeramente falsa–. ¿Y tú?

–Muy bien.

No estaba dispuesto a decir la verdad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker