El arco iris

El arco iris

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Podía dormir con ella y dejarla tranquila. Ahora podía estar solo. Acababa de aprender lo que significaba ser capaz de estar solo. Se sentía sereno y en paz. Anna le había dado una libertad nueva, más profunda. El mundo podía ser un maremágnum de incertidumbre, pero él por fin sabía quién era. Se había adentrado en su propia existencia. Había nacido por segunda vez, había nacido por fin para sí mismo, del inmenso organismo de la humanidad. Por fin tenía una identidad propia, existía por sí solo, aun cuando no estuviera del todo solo. Antes, únicamente existía en relación con otro ser. Ahora tenía un yo absoluto, además de un yo relativo.

De todos modos, era un yo muy torpe, débil e indefenso, un niño que apenas gateaba. Will estaba muy tranquilo y, en cierto modo, sumiso. Por fin tenía un yo inalterable, libre, separado, independiente.

Anna experimentó un gran alivio, se había liberado de él. Le había ayudado a encontrarse. A veces lloraba, de cansancio y desesperación. Pero Will era un marido. Y en el hijo que estaba a punto de nacer, Anna parecía olvidarse de todo. Se sentía adormecida y tibia. Se entregó a una larga reflexión, difusa, cálida, vaga, no quería salir de su vaguedad. Y también se apoyaba en él.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker