El arco iris
El arco iris Los ojos dorados de la niña se iluminaban y dilataban progresivamente al contemplar la expresión enigmática y radiante del joven Will. ConocÃa mejor a su madre, querÃa más a su madre. Pero el éxtasis más luminoso e intenso era para su padre.
Ursula empezó a fortalecerse y a moverse con energÃa y libertad, a articular sonidos semejantes a palabras. HabÃa crecido. ReconocÃa las manos fuertes de su padre y se deleitaba en la fuerza de su abrazo, se reÃa y hacÃa gorgoritos cuando él jugaba con ella.
Y el corazón de Will ardÃa al rojo vivo de pasión por su hija. Ursula no habÃa cumplido los dos años cuando nació la segunda niña. Entonces, Will se adueñó de ella. Era su hija mayor. La querÃa con todo su corazón.
La recién nacida tenÃa los ojos azules y oscuros y la piel clara: era más Brangwen, según decÃa la gente. Y tenÃa el pelo claro. Se olvidaban de que Anna, cuando era pequeña, tenÃa el pelo rubio y almidonado como un vellón. Llamaron Gudrun a su segunda hija.