El arco iris
El arco iris Will no lo sabÃa.
–La señora Wilkinson ha venido a quejarse, tiene una lista de todo lo que ha hecho.
Ursula se entristeció al notar el desprecio y la rabia con que su padre hablaba de ella.
–Dile a la señora Wilkinson que venga a verme con esa lista –contestó Anna–. Eso es cosa mÃa. Lo que te saca de quicio no es lo que haya hecho la niña –continuó–, es que no soportas que esa mujer te levante la voz. Pero no tienes valor para enfrentarte a ella, y vienes aquà con tu rabia.
Brangwen se quedó callado. Ursula se dio cuenta de que su padre habÃa obrado mal. En el mundo exterior, superior, habÃa obrado mal. Y sintió que la envolvÃa el frÃo del mundo impersonal. Se dio cuenta de que su madre tenÃa razón. Aun asÃ, en su fuero interno reclamaba a su padre, querÃa que él tuviera razón, en su mundo oscuro y sensual. Pero Will estaba fuera de sÃ, y se fue, con su negrura y su silencio brutal.