El arco iris
El arco iris El regreso o la partida del padre eran el único acontecimiento que la niña recordaba. Cuando llegaba Will, algo se despertaba dentro de Ursula, una especie de anhelo. Sabía cuándo su padre estaba alterado, irritable o cansado, y entonces se inquietaba, no podía descansar.
Cuando él estaba en casa, se sentía tranquila y cálida, pletórica como un animal al sol. Cuando él se marchaba, se volvía confusa, olvidadiza. Incluso cuando su padre la reñía, Ursula era más consciente de él que de sí misma. Su padre era su fuerza y su ser superior.
Ursula tenía tres años cuando nació otra niña. Para entonces, las dos hermanas, Gudrun y Ursula, estaban muy unidas. Gudrun era una niña callada, que pasaba muchas horas jugando sola, absorta en sus fantasías. Tenía el pelo castaño, la piel clara y una placidez muy singular, era una niña casi pasiva. Ahora bien, cuando quería algo, su voluntad era indoblegable. Gudrun siguió a Ursula en todo desde el primer momento. Aun así, era muy suya, y era curioso ver a las dos hermanas juntas. Parecían un par de cachorritos jugando juntos, sin fijarse realmente el uno en el otro. Aunque Gudrun era la favorita de su madre, Anna siempre se entregaba a la vida recién nacida.