El arco iris
El arco iris La carga de tantas vidas era agotadora para el joven Brangwen. TenÃa su trabajo, que sacaba adelante por pura fuerza de voluntad; tenÃa su inútil pasión por la iglesia; tenÃa tres hijas. Además, su salud no era buena por aquel entonces, estaba irritable y demacrado, y su presencia en la casa era como una plaga. Cuando se alteraba, le decÃan que se fuera al cobertizo o a la iglesia.
Llegó a forjarse una curiosa alianza entre Will y la pequeña Ursula. Eran muy conscientes el uno de la otra. Él sabÃa que la niña siempre estaba de su parte. Sin embargo, ella nada contaba en la conciencia de Will. Siempre estaba disponible para él. No la valoraba. A pesar de todo, su vida dependÃa de la niña, incluso cuando era muy pequeña, de su apoyo y su aprobación.
Anna seguÃa sumida en el violento trance de su maternidad, siempre atareada, siempre agobiada, pero siempre instalada en el trance de su maternidad. ParecÃa existir en su violenta fecundidad, como bañada por el sol del trópico. TenÃa la piel luminosa, un brillo fecundo en la mirada, y una melena corta, castaña y suelta. Estaba espléndida. Ninguna responsabilidad, ningún sentido del deber la preocupaban. La vida exterior, la vida social, significaba para ella menos que nada.