El arco iris
El arco iris El miedo se apoderó de él. Sosteniendo el farol con todas sus fuerzas, mareado, miró a un lado y a otro. La corriente le arrastraba los pies, estaba aturdido. No sabía por dónde seguir. El agua se arremolinaba poco a poco, la noche negra se abatía sobre él, en círculos. Se tambaleó, sin saber de dónde venía el ataque, con la cabeza dando vueltas de desesperación. Sabía en lo más hondo que iba a caerse.
Se tambaleó, tropezó con algo que había dentro del agua, y se cayó. Al instante estaba sumergido en el torbellino de la asfixia. Se resistió, sumido en el horror negro de la asfixia, peleó, forcejeó, pero se hundía cada vez más, se hundía sin poder evitarlo. Aun así resistió y luchó por salir de allí, libró un combate indescriptible con la angustia, pero se hundía cada vez más. Algo le dio en la cabeza, una angustia inmensa se apoderó de él y después la negrura lo envolvió por completo.
En la oscuridad profunda, el cuerpo inconsciente se ahogaba, arrastrado por la corriente, el agua lo arrasaba todo, se lo llevaba todo por delante, lo anegaba todo. El ganado se despertó y se levantó, los perros empezaron a aullar. Y la oscuridad negra, como un torbellino, arrastró el cuerpo que se ahogaba sin conciencia, pasivamente.