El arco iris
El arco iris –Entonces ¿tienes que llevar los dos anillos juntos?
–SÃ.
–¿Cuál era el de mi abuelo?
La mujer dudó.
–¿El de tu abuelo al que conocÃas? Era este anillo, el rojo. El amarillo era el de tu otro abuelo, al que no conociste.
Ursula examinó con mucho interés los dos anillos en el dedo extendido.
–¿Dónde lo compró? –preguntó.
–¿Éste? En Varsovia, creo.
–¿Entonces no conocÃas a mi abuelo?
–A este abuelo no.
Ursula reflexionaba sobre esta fascinante revelación.
–¿El otro abuelo también tenÃa la barba blanca?
–No, tenÃa la barba oscura. Creo que tú has sacado sus cejas.
Ursula se ponÃa colorada y tÃmida. QuerÃa acercarse al espejo y mirarse las cejas. Se identificó al instante con su abuelo polaco.
–Y ¿tenÃa los ojos castaños?
–SÃ, oscuros. Era un hombre listo, rápido como un león. Nunca estaba quieto.