El arco iris
El arco iris Aunque se explicaba que el ojo de la aguja era una portezuela para los caminantes que el camello, con su joroba y su carga, no podía atravesar por más que se apretujara: o tal vez, con gran peligro, si era un camello pequeño, consiguiera cruzarla. Porque no se podía excluir completamente a los ricos del reino de Dios, según el profesor de catequesis.
También le agradaba saber que en Oriente se recurría a la hipérbole, para que la gente prestara atención; porque los orientales tienen que ver que una cosa se hincha hasta cubrir todo el cielo, o se empequeñece hasta convertirse en nada, para dejarse impresionar. De inmediato simpatizó con este rasgo de la mentalidad oriental.
De todos modos, las palabras conservaban su significado intacto pese al conocimiento de las puertas o las hipérboles. Otra cosa era el interés histórico o local o psicológico por las palabras. El valor inexplicable de la frase no cambiaba. ¿Qué relación había entre el ojo de una ajuga, un rico y el reino de Dios? ¿Qué clase de ojo de aguja, qué clase de rico, qué clase de reino? ¿Quién sabe? Significa la Palabra Absoluta, y en el mundo relativo su interpretación no puede ser sino parcial.