El arco iris
El arco iris Brangwen le dirigió su atención distante y cortés.
–SÃ, están muy mal. Los pozos son muy profundos, hace mucho calor y en algunos hay humedad. Muchos mueren de tuberculosis. Pero ganan buenos salarios.
–¡Qué horroroso! –dijo Winifred Inger.
–Sà –contestó Brangwen, con tono serio. Era su actitud seria, sólida y reservada lo que hacÃa de Tom Brangwen un director de mina muy respetado.
La criada entró a preguntar si querÃan tomar el té.
–SÃrvalo en el invernadero, señora Smith –dijo Brangwen.
La joven, rubia y guapa, se retiró.
–¿Está casada y sigue sirviendo? –preguntó Ursula.