El arco iris

El arco iris

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–Sesenta menos cuarenta y ocho son doce: o sea que faltan doce plumas. ¿Las ha buscado, Staples?

–Sí, señor.

–Pues vuelva a buscarlas.

La escena se prolongaba. Se encontraron otras dos plumas: faltaban diez. Entonces se desató la tormenta.

–¿Tengo que consentir el robo, además del trabajo sucio y mal hecho y el mal comportamiento? –empezó a decir el director–. No contentos con ser la clase más sucia y de peor comportamiento del colegio, ¿ahora resulta que además sois ladrones? ¡Esto sí que tiene gracia! Las plumas no se diluyen en el aire: las plumas no tienen la costumbre de evaporarse. ¿Dónde están? Porque hay que encontrarlas, y las tienen que encontrar los niños de quinto. Los niños de quinto las han perdido y tienen que encontrarlas.

Ursula escuchaba con el ánimo endurecido y frío. Estaba muy ofendida, casi fuera de sí. Tuvo la tentación de volverse al director y decirle que se olvidara de unas miserables plumas. Pero se calló. No se atrevía.

Todos los días, por la mañana y por la tarde, Ursula contaba las plumas. Aun así seguían desapareciendo. También desaparecían los lapiceros y las gomas de borrar. No dejaba salir a nadie hasta que aparecían. Pero, en cuanto el señor Harby salía del aula, los niños empezaban a saltar y a dar voces, y al final salían corriendo atropelladamente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker