El arco iris
El arco iris Sin embargo, algo cambió dentro de ella. Nunca, jamás, volverÃa a entregarse a sus alumnos como persona. Nunca más, Ursula Brangwen, la muchacha que era, la persona que era, establecerÃa ninguna relación con aquellos niños. SerÃa la maestra de quinto curso, tratarÃa a sus alumnos con tanta distancia como si jamás hubiera pisado el colegio St. Philips. Los borrarÃa a todos y se quedarÃa al margen en lo personal, los tratarÃa exclusivamente como alumnos.
Su expresión se volvió más hermética de dÃa en dÃa, y su alma desollada y desprotegida, de muchacha franca y afectuosa con sus alumnos, se convirtió en una máquina insensible y dura que funcionaba según las reglas de un sistema impuesto.
Al dÃa siguiente apenas veÃa a los niños. Solamente sentÃa su determinación y pensaba qué hacer con aquella clase a la que tenÃa que someter. De nada servÃa ya apelar a los mejores sentimientos de los niños. Lo captó al vuelo.